[Nfbespanol-talk] DE REGRESO A NOTRE DAME

Frida Aizenman aizenman at earthlink.net
Fri Apr 18 10:40:05 CDT 2008


DE REGRESO A NOTRE DAME

 

Un Discurso Pronunciado por El Doctor Marc Maurer

Federación Nacional de Ciegos

Durante el Banquete de la Convención Anual

Phoenix, Arizona, 2 de Julio, 1987

 

Muy de vez en cuando viene un cambio dramático, un evento tan destacado en su efecto que por siempre una nueva dirección es inevitable.  Pero muchas veces, el cambio no tiene la aparencia del drama sino que en vez, hay un pequeño cambio en el énfasis, y alteración del modo.  Amenudo el cambio que decide la cuestión es tan pequeño que (en el momento en que sucede,) es completamente irreconocible.  Solo más tarde, con la larga perspectiva de la historia, se puede ver que este era  el momento en particular, el punto decisivo, la coyuntura crítica.

 

Hoy, el mundo (cristiano y no cristiano,) lleva la cuenta del tiempo desde el nacimiento de Cristo; por solo hace 20 ciglos.  En la época en que el evento ocurrió, la vasta mayoría de ciudadanos romanos no estaban consientizados totalmente sobre ello.  Aunque lo hubiesen sabido, les hubiera parecido insignificante.

 

El fuego es generalmente, a pesar de todo visto como la esencia del drama.  Las llamas se alzan (docenas o aún miles,) de veces al aire, pero el fuego es casi óccido a un paso rápido.  Aunque es momentáneamente espectacular, sus consecuencias son mucho menos significativas que las de otras formas de occidación.  En el total alcanse del óccido, putrefacción, descomposición, y el metabolismo, el fuego (por así decirlo,) es solo un brillo en la extracción del oro, una aberración momentánea.  De más vasta importancia para la gente del mundo, es el cambio lento, espectacular, y químico, el cual  tiene lugar todos los días, y la occidación de millones de toneladas de la materia que ocurren tan lento que pasan sin comentario.

 

Esto no quiere decir que el drama no sea importante y que el fuego pueda ser descartado quitándole importancia con un bosteso.  No quiere decir que las acciones de la vida diaria no tienen efecto o drama.  Los eventos que causan la esperanza y la desesperación, gozo y depresión, son de significado tremendo aún cuando pasan sin ser advertidos y sin comentario.  El proceso del cambio dramático y silencioso es una parte integral del ser humano.  Es también la misma esencia de la Federación Nacional De Ciegos.  El efecto acumulativo del drama sin fanfarria el cual se refleja en el crecimiento de nuestro mobimiento y en las vidas de nuestros miembros es quizá más espectacular que cualquier otro evento singular que las décadas hayan traído, a pesar de que este depende del lejano alcanse que el evento parezca tener en ese momento.

 

En 1940 el doctor Jacobus tenBroek y un pequeño  grupo de otros formaron la Federación Nacional De Ciegos.  Solo después fué plenamente reconocido que estos pioneros habían hecho algo tan dramático que las vidas de los ciegos atravez del mundo nunca jamás serían iguales.  El espíritu que vino a convertirse en nuestro cimiento en Wilkes-Barre, Pennsylvania, echó raíces silenciósamente.  No habían redobles de tambores, ni truenos, ni ardor de llamas para celebrar el evento, solo el doctor tenBroek y el pequeño grupo que se reunió con él para soñar y planear para el futuro y tomar los primeros pasos para hacer que esto sucediera.  Ellos no savían, efectivamente, cual sería el resultado final.  Eran gente de dicernimiento y tremenda perspicacia, pero no se hubieran podido imaginar que de ese humilde comienzo surgiría el mobimiento de los ciegos organizados de hoy, la poderosa Federación De Ciegos con 50000 miembros que somos, y en la que nos hemos convertido ahora.  Sin embargo, ellos creían que un futuro podía ser creado, que los años no pasarían con solo el vacío para los ciegos, que era possible para los ciegos el construir y crecer y juntarse para ser una gran familia.  Ese sueño, esa fé, ha sido parcialmente realizada, pero el camino se extiende a lo lejos hacia adelante, y el resto está para que nosotros lo hagamos.  Nosotros lo haremos.  Lo haremos con educación y cambio no espectacular si podemos.  Nosotros lo haremos por medios más dramáticos si debemos, pero lo haremos.  Como el doctor Jernigan muchas veces ha dicho: nosotros simplemente no estamos dispuestos a ser ciudadanos de Segunda clase.

 

Por cuarenta y ciete años hemos estado trabajando silenciosamente (y algunas veces no tan silenciosamente,) para ganar nuestro camino a la condición de primera clase en la sociedad.  Claro que han habido manifestaciones públicas y enfrentamientos dramáticos, y documentos históricos; pero estos no han sido los vehículos primordiales en los cambios y los logros, sino que en vez, las esperanzas y sueños individuales de los ciegos, el efecto acumulativo de sus no espectaculares decisiones, y acciones cotidianas se han juntado para crear la fuerza positiva y poderosa la cual está aquí representada esta noche.  Nadie quien está en este salón o quien está de alguna manera conectado con los asuntos de los ciegos necesita que se le diga cual es esa fuerza.  Es la Federación Nacional De Ciegos.

 

Cuando me uní a la Federación en 1969, ya habían 29 años de ardua y dedicada labor; y los resultados eran sencillos.  La Federación construyó un historial sólido de logros.  Había conjunta literatura acerca de la ceguera la cual prepara y da dirección a nuestros esfuerzos.  Las ideas y suposiciones básicas contenidas en las escrituras del doctor tenBroek y el doctor Jernigan habían sido puestas a prueba.  No había duda de que los ciegos podían competir exitosamente en los negocios o las profesiones.  Los programas de la Federación han demostrado que estos no son especulaciones sino hechos.  Las teorías funcionaron.  Los ciegos obtuvieron empleos.  La pregunta no era si o no, sino como y cuando.  El problema de 1969 era el expandir el alcanse de nuestras actividades.  Nosotros necesitábamos más que una manifestación.  Necesitábamos oportunidad, y no solo para unos cuantos.

 

En 1969, cuando yo vine a ser parte del mobimiento, yo no savía que estas cosas eran realidad.  Solo en retrospectiva lo supe.  Hasta cierto punto (cuando me uní a este mobimiento,) no comprendía en absoluto la organización, pero hasta en mi ignorancia, la Federación me habló con silenciosa fuerza.  Por primera vez en mi vida lo que yo pensaba afectaba.  Era absolutamente asombroso que esto fuera así, que alguien hacía algo porque yo, un ciego, deseaba que fuera hecho.  Yo no comprendía la razón por tal insólito comportamiento, o apreciaba su significado; y aunque estaba facinado con la Federación, debo confesar que yo pensé que no iba a cambiar mi vida, por lo menos, no mucho.

 

Al ir creciendo, (al igual que todos los demás, ciegos y no ciegos,) yo estába acondicionado a mi cultura y sociedad.  Esperaba que hubiera algo interesante o importante que pudiera hacer, pero tenía miedo que la ceguera no me dejara hacerlo. Cuando vine a la Federación, encontré a la gente ciega trabajando y haciendo importantes contribuciones.  Me dijeron que la ceguera no necesitaba ser una limitación terrible. Deseaba que la Federación estuviera en lo correcto, pero tenía mis dudas.  No obstante, me dije que lo creía, y traté de actuar como si de verdad lo creyera.  No fué sino hasta después y (con algo de impacto,) que me dí cuenta que la creencia había llegado a ser una realidad en mi vida, por un largo tiempo antes de que lo reconociera.

 

El Doctor Jernigan me enseñó en relación a la ceguera lo mismo que acerca de la organización de los ciegos, y de otras organizaciones.  Más hablé, con personas ciegas que eran avogados, maestros, trabajadores de fábricas, y finqueros.  En las reuniones de la Federación los líderes ciegos hablaban de la fuerza de la acción colectiva.  Al poco tiempo empecé a repetir lo que decían los que estaban a mi alrededor: que la ceguera podía ser reducida al nivel de una molestia física, que con el entrenamiento apropiado y con una oportunidad la persona ciega común puede hacer un trabajo usual en el campo habitual de los negocios, en resumen que el ser ciego era respetable.

 

Después, fuí a la universidad de Notre Dame, y fué una repentina sambullida en agua fría. En una ciudad universitaria con otros seis mil estudiantes, me sentí completamente aislado y solo.  No pude encontrar ni una tan sola persona que me entendiera lo que yo pensaba y entendía, o que creyera lo que yo decía, y creía.  La simple verdad, que las personas ciegas eran capaces de poder competir.  No conocí a nadie más que pensara que el ser ciego es respetable.  El entrenador del departamento atlético me dijo que no debía tomar ninguna clase de jimnacia porque me podía lastimar.  Cuando me inscribí en una clase de contabilidad, el professor me alabó por mi gran valor.  Entonces, (sin ni siquiera cambiar de ridmo,) me prometió una Buena nota.  Lo que yo entendí fué que no tenía que ganármela, que con solo estar ahí, y ser valiente era suficiente.  Estudié mucho para merecerme esa nota, al igual que estudié mucho para ganarme las otras notas que me dieron, también.  Fué una experiencia inolvidable; y aúnque he regresado a la universidad físicamente una vez desde que me gradué, en una forma u otra atravez de los años, He regresado (sociológicamente hablando) muchas veces a Notre Dame.  Ese primer semestre aprendí con verdadero aínco, (pudiera decir con aínco dramático,) que la ceguera, no podía detenerme, pero también aprendí que el perjuicio y el mal entendimiento si podían hacerlo.  Algo tenía que ser hecho.  Ya que la situación era intolerable.  Se les tenía que informar a todos esos profesores y alumnos.  Pero necesitaba ayuda.  Necesitaba a la Federación Nacional De Ciegos.  Al ir pasando los años en la universidad, fuí siendo más activo en nuestro mobimiento.  Y mis prioridades se cristalizaron y fueron claras.

 

Después de la universidad hice trabajo de graduado, y en 1977 terminé mis estudios en la facultad de derecho.  En 1978, con la ayuda de los miembros de la Federación, conseguí un trabajo en la oficina del Consejero General de la Junta de Aeronáutica Civil.  Empecé ese trabajo con mi filosofía e idealismo a la mano, ancioso y deseoso de trabajar.  Quería dar mi tiempo, mi esfuerzo, y mi energía.  Quería avanzar yo mismo y hacer avanzar la causa de los ciegos.  En la Junta de Aeronáutica Civil formulaban la política de la aviación civil de los Estados Unidos.  Pensé, que allí, había una oportunidad para mí en la cual podía hacer algo realmente útil.  Sin embargo, pronto me dí cuenta que ya existía un patrón, que me recordó el professor que me dijo que yo era valiente, y que me prometió una Buena nota.  Me sentí exactamente en casa.  Fué como aber regresado a Notre Dame. 

 

Mis asignaciones eran casi siempre una rutina.  Si había un viaje a Londrez para una negociación internacional, le pedían a alguien más que fuera, si un official de audiencia necesitaba tomar declaraciones en una ciudad pequeña para determinar la avaliabilidad del servicio aéreo, nunca me mandaban.  Estas asignaciones (calculadas para variar la rutina,) eran altamente apreciadas.  Y tenían mucha demanda otros iban mientras que yo me quedaba en casa, siendo valiente.  Algunas veces no había suficiente trabajo rutinario para llenar mi día.  Entonces me dejaban que yo ocupara mi tiempo como me pareciera. Mis superiores habrían estado contentos si yo me hubiera puesto a oír la radio o a leer. Ellos habrían estado contentos, pero yo no lo hubiera estado.  Yo no quería que el resto de mi vida fuera un engaño y una desepción, ni una suceción garantizada de interminables aumentos de sueldo y con una falta de trabajo importante.  La discriminación no está limitada a la entrevista de trabajos o al nivel de entrada.  Sino que puede también suceder después que el trabajo es permanente y seguro.

 

Mi trabajo con el gobierno federal era absolutamente seguro.  Y hubiera durado atravez de una vida larga y occidada.  Hasta el momento del retiro había algo más: todos nosotros tendemos a estar acondicionados por nuestro medio ambiente.  Savía que si me quedaba bastante tiempo y mi salario subía lo suficiente, podía acostumbrarme a la falta de actividad útil, y gradualmente perder mi iniciativa, mi sentido de los valores, mi perspectiva, y el deseo de irme, y mi alma.

 

La Federación me había enseñado no solo en relación a la ceguera sino que también acerca del examen de uno mismo, de la objetividad, y de la perspectiva.  En 1981 me fuí de la Junta de Aeronáutica Civil para abrir mi propia oficina de avogado.  Savía que a lo mejor iba a aguantar hambre, pero también savía que si la aguantaba sería hambre del cuerpo, y no del alma.  Savía que iba a ser libre no sería ni un signo, ni un número.  La esclavitud no tiene que ser un asunto de cadenas y látigos.  También puede ser de un cautiverio de la mente y un encadenamiento del espíritu.  Todas las personas en este salón pueden dar testimonio de ello.  En la Federación nosotros lo hemos aprendido desde hace mucho tiempo, y nunca dejamos de saberlo.  Diariamente nos lo repetimos a nosotros mismos.  Y se lo dejamos saber en docis grandes a los nuevos reclutas.  Esta es la razón por la que algunos, que no conocen nuestra filosofía, nos llaman militantes.  En la práctica y la ley mi sueño de hacer algo que valiera la pena y que fuera útil se hizo una realidad.

 

Nuevamente, miembros de la Federación y líderes me ayudaron y me motivaron.  como parte de mi práctica en la ley yo frecuentemente me encontraba representando a personas ciegas.  Los libros de texto nos dicen que la ley Americana está basada en la imparcialidad y la justicia sin tener en cuenta quien está incluido o cuales puedan ser las circunstancias.  Mi labor era hacer aplicable este principio para los ciegos al igual que para los videntes.

 

Cuando yo representaba a la gente ciega, mis adversarios amenudo eran empresarios importantes, aerolíneas, departamentos de gobierno, o agencias que hacen labores con los ciegos.  Aunque el enfoque de estas diferentes entidades podía variar, no así habitualmente sus opiniones acerca de la ceguera.  Si era una aerolínea, un empresario, un departamento de gobierno, o una agencia de servicios para ciegos, lo que decían acerca de la ceguera era siempre prácticamente lo mismo.  Yo me sentí justamente en casa.  Era exactamente como estar de regreso a Notre Dame.  Los ciegos son valientes; ellos sacarán buenas notas; no hay necesidad de trabajar; y bastantes asignaciones sin sentido. Por su puesto, cuando yo insistí en igual trato para mis clientes, las actitudes se endurecieron.  Aquellos al otro lado de la mesa ahora pensaban que los ciegos, (y esto me incluía a mí,) éramos desagradecidos, poco razonables, y poco realistas, no valientes en absoluto sino solo sencillamente radicales y militantes.

 

Si (después de mis experiencias en Notre Dame y en la junta directiva de la Aeronáutica Civil,) yo algo más necesitaba para que me confirmara mi opinión de que La Federación Nacional De Ciegos no solamente era necesitada sino necesaria, lo allé en la práctica de derecho.  No es que la gente quiera ser poco razonable o que sean deliveradamente crueles.  Mejor dicho, es que tienen el anticuado miedo a la obscuridad, y que comparan la ceguera con la obscuridad y la obscuridad con la maldad y la falta de abilidad con el saber desempeñarse.  A pesar del progreso que hemos hecho, (y hemos hecho mucho de ello), las actitudes regresivas acerca de la ceguera son desgraciadamente aún la norma.

 

El director de ventas para Elsafe Hawaii, Incorporated,(una compañía que lanza al mercado cajas fuertes), escribe para decir que él está vendiendo una caja fuerte especial para los ciegos.  Él dice:

 

Me gustaría tener esta oportunidad para que conozcan este producto, ya que parece ser particularmente bién apropiado para las necesidades de los ciegos.  Esta caja fuerte es operada por medio de una combinación entrada vía una clave idéntica a la clave de las normas del teléfono.  No requiere llaves para la operación normal, y por lo tanto, no hay nada que perder.  Me gustaría que los miembros de su organización sepan acerca de este producto.

 

La conclución es inevitable.  Este hombre cree que los ciegos, tan incompetentes como somos, no podemos mantener objetos más sencillos, incluyendo llaves.  Para ayudar a los desafortunados ciegos él nos quiere vender cajas fuertes especiales, pero uno se pregunta si él comprende las implicaciones de su propia carta.  Si los ciegos no pueden arreglárselas con las llaves, como nosotros podemos colectar algo de suficiente valor para meterlo en su caja fuerte?

 

Un commercial de radio de la compañía Corning Glass para lentes Corlon se abre con un hombre que habla con un perchero de abrigos.  Él no posee lentes Corlon, por lo que comete el error de pensar que el perchero de abrigos es una asistente en la oficina del oculista.  Como el commercial sigue, el hombre causa un revuelo al casi sentarse, (inadvertidamente,) en la rodilla de una dama en la sala de espera.  Sin los lentes él no la puede ver.  Finalmente, este poblre desafortunado, (enceguecido por la ausencia de lentes Corlon,) intenta dejar la oficina atravez de un armario y se queda completamente atontado. La vista, de acuerdo con este commercial, es requerida para prevenir que una persona cometa el error de pensar que un perchero de abrigos es un ser humano, de quedarse perdido en un armario, y torpezas sociales tales como sentarse en las rodillas de otra gente.  La ineludible conclución es que la ceguera quiere decir casi invalidés total con un poquito de payasada echada para que no falte.  Yo no recuerdo recientemente aber hablado con un perchero de abrigos, y dudo que ustedes lo hacen; ni pienso que la razón por la que los ciegos se sientan sobre las rodillas es porque habitualmente no saben lo que están haciendo.  Nosotros somos frecuentemente explotados por compañías que se aprovechan de los estereotipos acerca de nosotros para vender productos, sin tomar en cuenta la veracidad de sus reclamos o el daño que hacen.

 

El Konica Medical Corporation de Wayne, New Jersey,probehe equipo de cuartos obscuros a los hospitales.  Hace poco, Konica se dió cuenta de dos personas ciegas que trabajaban como tégnicos en los cuartos obscuros en la planta del centro médico.  Como un gesto de Buena voluntad, Konica publicó un comunicado de prensa acerca de la valiosa labor de estos dos empleados ciegos.  El comunicado dijo en parte, "Tégnicos invidentes encuentran carreras recompensadas en el centro médico."  El artículo siguió diciendo, "Imagínense, si pueden, como sería el vivir sin la abilidad de ver el mundo a su alrededor.  Tareas sencillas tales como caminar, comer, y leer tomarían una total nueva complejidad."

 

Al estudiar esta comunicación de prensa, sentí emociones conflictivas.  El titular nos dice que la gente ciega está trabajando en carreras recompensadas en un hospital; y aúnque yo considero que la gente ciega muchas veces es empujada hacia los cuartos obscuros en la creencia errónea de que la ausencia de luz ordinaria hace que este empleo sea particularmente apropiado para ellos, reconozco que el trabajo de los cuartos obscuros es una actividad útil en la ocupación competitiva.  Pero la comunicación arruina el titular y lo quita todo.  Este declara que los ciegos tienen problemas con las tareas más mundanas.  ¿Es tan difícil para nosotros caminar? ¿Y que les parece comer? Nosotros no parecemos tener mucho problema en este banquete.  Claro que la lectura requiere el uso de tégnicas alternativas tales como el Braille, gravaciones, lectores videntes y cosas iguales; pero aún aquí la situación es más un asunto de darse abasto que de llorar.  El mensage de las compañías y la industria privada está basado en un tema común.  Ellos dicen que los ciegos son differentes y menos capaces que otros.  Aún cuando estas compañías intentan ser positivas y ofrecen elógios, ellos dicen que nosotros no podemos hacer nada tan bién como los videntes y que somos muy limitados, muy especiales, muy necesitados, muy valientes, y muy retrasados.  La gente con esa índole de actitud se refiere a los ciegos y otros grupos como"gente con impedimentos" y "físicamente retados," y usan tales otros cortantes eufemismos, eufemismos los cuales son poco necesarios, poco saludables, poco útiles, poco convincentes, y poco favorecedores.

 

Si la industria privada está mal informada, siendo relativamente poco expuesta a los ciegos y a los hechos acerca de la ceguera, sin duda las agencies haciendo labores con los ciegos tienen más información.  Uno así lo pensaría, pero como lo hemos aprendido a nuestro costo, exactamente lo opuesto es muchas veces el caso.  Consideren, por ejemplo, la Comisión para Ciegos de South Carolina.  Esa agencia fué formada a mediados de los años del sesenta atravez de los esfuerzos de Don Capps y los otros líderes de la Federación Nacional De Ciegos de South Carolina.  Havía también asistencia de más allá de la frontera estatal.  El doctor Jernigan fué a South Carolina para testificar ante el comité que la legislatura havía establecido para estudiar el asunto, y a Iowa vino el principal legislador de South Carolina para examinar los programas los cuales el doctor Jernigan estaba operando en la Comisión Estatal Para Ciegos.  Justificadamente los ciegos de South Carolina miraban a la Comisión Para Ciegos como sulla.

 

Imagínense, entonces, como se sienten, (y el personal de la Comisión de South Carolina se siente,) cuando una publicación official de la comisión personifica lo peor de los estereotipos dañinos acerca de la ceguera y es masivamente circulada atravez del estado.  Ellos se comprende están indignados.  Pero dejen que el folleto hable por sí mismo.  Este consiste en cincuenta y ocho llamadas sugerencias "útiles para familias y amigos de personas ciegas," agrupadas bajo los siguientes seis titulares: "General," "Con gente," "En la casa," "Viajando," "Guiando," y "En la mesa," ustedes podrían aber pensado que la propuesta en el comunicado de prensa de Konica (de que comer para una persona ciega tomaba complejidad especial,) era solo simplemente para ser descartada como el parloteo de un bién intencionado cocinero.

 

Escuchen, entonces, a los expertos.  Esto es lo que el folleto de South Carolina dice acerca del comer.  Doce "sugerencias útiles" están en la lista bajo el titular "En la mesa."  Yo no puedo hacer nada más que brindárselas como vienen, palabra por palabra del folleto.  Aquí están: Lista de doce cosas

1. Mantengan normas habituales.

2. Díganle lo que está en el platillo o plato que está siendo pasado

3. No pasen cosas al otro lado en frente de la persona ciega.  Cuenten con que él comparta el pasar la comida.

4. Diríjanse a la persona ciega directamente para que él sepa que se le pide que pase algo.

5. Mencionen lo que hay en su plato para que él sepa como arreglárselas con la comida.

6. Al principio, si él lo desea, corten la carne, y unten la mantequilla en el pan.

7. Acostúmbrense al hábito de poner la carne en frente de su plato.  Es más fácil cortarla allí.

8. Utilicen servilletas de gran tamaño.

9. No hagan comentarios poco necesarios cuando la comida es derramada.

10. Si la comida es derramada en la ropa, menciónenlo casualmente para que esta pueda ser remobida inmediatamente.

11. Pregúntenle al individuo si desea azúcar o crema ya que estas son para él difíciles de servir a menos que el azúcar esté en terrones y la crema en jarras individuales.

12. Al servir la comida, mencionen donde esta ha sido puesta para que el individuo accidentalmente no tire un baso, taza de papél,sorbete (pequeño)taza y platillo, etc.

Fin de la lista

 

Aunque estas "útiles sugerencias para familias y amigos" no pueden, ni por asomo, ser llamadas sutíles, el folleto no dice precisamente lo que quiere decir.  Déjenme ofrecerles a los escritores de la Comisión Para Ciegos de South Carolina algunas "sugerencias útiles" mías propias.  Déjenme decir en declaraciones claras lo que su folleto necesariamente implica, y que (aúnque lo puedan negar) considero que ellos quieren decir.  Tomen en cuenta que ellos están hablando de usted y de mí.  Aquí, entonces, está la verdadera nueva versión:

 

"Mantengan normas habituales."  Ustedes no necesitan ser descuidados solo porque una persona ciega (que sin duda es descuidada) está en la mesa.

 

"No pasen cosas al otro lado en frente de la persona ciega.  Cuenten con que él comparta el pasar la comida."  La persona ciega, al igual que un niño de tres años, se sentirá alagado si ustedes dejan que ayude.  Si él no está motivado por los alagos, ustedes tendrán que estimularlo un poquito.

 

"Mencionen lo que hay en su plato para que él sepa como arreglárselas con la comida."  La persona ciega probablemente no está acostumbrada a comer en sociedad cortez y probablemente no podrá identificar la comida sin su ayuda.  En todo caso, es su responsabilidad, no la de la persona ciega.

 

"Utilicen servilletas de gran tamaño."  Claro, la persona ciega se ensuciará y derramará cosas, y ustedes deben cuidarlo o cuidarla.  Después de todo, es su responsabilidad.  Ciertamente la persona ciega no está a cargo.  Ustedes lo están.

 

"Pregúntenle al individuo si el quiere azúcar o crema ya que estas son para él difíciles de servir a menos que el azúcar esté en terrones y la crema en jarras individuales."  Después de todo, la persona ciega puede pedir lo que quiere.  Ustedes deben tomar la iniciativa y cuidarlo.

 

La primera vez que encontré este folleto, yo sentí que había regresado a Notre Dame, porque trata con algo mucho más lejano del alcanse que la etiqueta de mesa.  Este personifica todo un modo de vida, una filosofía entera, y una completa cultura tradicional.  Atravez de cada línea está la suposición implícita de que alguien más está acargo y que aúnque la casa y la mesa le pertenecen a la persona ciega, él o ella ya no tienen control, ya no es un anfitrión, ya no es un igual entre iguales.  Si todavía no están convencidos después de todo lo que han oído, consideren estos otros ejemplos del folleto. Aquí están exactamente tal como aparecen:

 

Hablen y actúen de modo natural cuando están con una persona ciega.  Sean francos.  Si él necesita brillar sus zapatos, díganselo. No apresuren sin necesidad a una persona ciega.  Él apreciará un enfoque calmado del asunto a la mano.  Déjenlo hacer todo lo possible por sí mismo.  Al ayudar a una persona ciega, no llamen la atención por el modo en que ustedes hacen las cosas.  Lean su correspondencia prontamente y absténganse de comentar sobre el contenido de la carta a menos que le sea pedido.  Una segunda lectura es muchas veces apreciada.  Absténganse de ser maleducados en presencia de una persona ciega; el lo puede oír escarbándose los dientes.  Estén alerta pero absténganse; no sobresalten a una persona ciega sin necesidad.  No dejen que la mano de una persona ciega cuelgue en el aire.  Si oviamente su razón es un apretón de manos, alcansen su mano y salúdenlo.  No limiten su conocimiento e interés en los ciegos generalmente al ciego mendicante quien es algunas veces un parásito social por elección.  No traten con condesendencia a las personas ciegas ellos son gente normal más de lo que ustedes se dan cuenta.  En conversación, diríjanse a la persona ciega por nombre si esperan que él conteste.  De otro modo, tal vez no sepa que el comentario es dirijido a él.  Dejen las poseciones de una persona ciega donde las colocó.  A menos de que ustedes indiquen específicamente donde las puede encontrar.  Al viajar, describan ecenas interesantes y bellas.  Comenten casualmente acerca de sensaciones de las cuales una persona ciega puede gozar tales como olores placenteros, una brisa refrescante, el tintineo de un arrollo, etc.  Cuando lleven a un individuo al baño indíquenle la posición del inodoro, papél, lava manos, jabón, y toallas.  Al caminar con una persona ciega, mencionen puntos de referencia para que él pueda mantener su orientación.  No empujen a una persona ciega en frente sullo.  Caminen directo al otro lado de la calle.  El hacer esto diagonalmente puede causar que la persona ciega se caiga al llegar a la acera.

 

Ahí tienen en suma la filosofía de la Comisión Para Ciegos de South Carolina, y creo que nunca en toda mi vida yo he visto tal dosis de concentración de la distorción y de las nociones falsas.  ¿Hay que preguntarse porqué los ciegos del estado están en Guerra con la agencia? ¿como podría ser de otro modo? no tengo la menor duda de que Don Capps y los otros Federacionistas en South Carolina le enseñarán a la Comisión un modo Nuevo de mirar a la ceguera.  Nuestro papél puede que no sea tan limitado o nuestro temperamento tan pacivo como lo piensan los encargados de South Carolina.

 

Y, por su puesto, no es solo South Carolina.  Hay otras agencias y otros estados.  Consideren, por ejemplo, el Mary Bryant Home for Blind Men and Women, Hogar Para Hombres y Mujeres Ciegos, ubicado en Springfield, Illinois.  Tengan presente, que mientras yo les describo esta instalación, este no es un lugar exclusivamente diseñado para los ancianos.  Este también está dirigido a los jóvenes.  Considero que es necesario tocar este punto ya que de otro modo pueda que ustedes tengan dificultad en creer lo que están a punto de escuchar.  Por lo tanto, ofrezco en evidencia una carta fechada 23 de marzo, 1987, para los directores de agencias de reabilitación en un número de estados del medio occidente.  La carta está firmada por el administrador del hogar Mary Bryant Home, quien tiene, el algo intrigante nombre de Frances Trees. La carta dice:

 

Estimado director:

 

Como usted lo habrá notado, llega el momento en las vidas de muchas personas invidentes cuando ya no pueden vivir independientemente.  Algunas personas jóvenes regresan a sus casas seguidas de su educación en un plantel para los invidentes.  En muchos casos, estos hombres y mujeres jóvenes están regresando a hogares donde ambos padres de familia están empleados fuera del hogar, y ellos encuentran que se quedan solos todo el día sin hacer nada.

 

Algunas personas de más edad ya no tienen un sistema de Apollo para ayudarlos y asistirlos a vivir independientemente. Muchos están enviados inapropiadamente a los acilos, donde muchas veces están puestos en peligro al no poder protegersen ellos mismos.

 

El hogar Mary Bryant Home es un recurso que desearía que usted considere cuando se trata dayudar a individuos o familias para lidiar con la cuestión de colocación.. Actualmente nuestros residentes varían desde 24 hasta 96 años de edad..

 

Cordialmente, Frances J. Trees administrador

 

al examinar lo que el hogar Mary Bryant Home dice acerca de sí mismo, recuerden que algunos de los residentes son jóvenes de 24 años y que están en la instalación Mary Bryant debido, a que tal como el administrador Trees dice, "estos hombres y mujeres jóvenes están regresando a hogares, donde ambos padres de familia están empleados fuera del hogar y ellos encuentran que se quedan solos todo el día sin nada que hacer. " E aquí citaciones directas del paquete de literatura enviada por el administrador Trees para los directores de rehabilitación:

 

El edificio es en forma rectangular, lo cual permite a los residentes caminar en una estructura circular para el ejercicio, en particular durante tiempo inclemente.. El hogar está arreglado para la conveniencia sobre un nivel, sin escaleras.. Barandas son instaladas atravez del hogar.. Nuestro personal de jornada completa y media jornada probehe servicio a los residentes día y noche vigilando su salud, seguridad, nutrición, recreo y necesidades emocionales.. Salidas pueden ser tomadas por los residentes por un corto periodo con tal de que la persona que lleva fuera al residente firme una directiva de responsabilidad por leciones, accidentes, o enfermedades que puedan ocurrir durante el tiempo en que estén fuera del hogar Mary Bryant.. Propiedad personal salvo que sea ropa, puede ser traída al hogar solo con la aprovación previa del administrador.. La comida está proibida en las habitaciones de los residentes.  Cervesa, vino, y otros licores intoccicantes: Solo cuando aprobados por el doctor del residente por favor, y todas las cosas de esta naturaleza deben ser mantenidas en el cuarto de medicina, no en la habitación de los residentes.. Llamadas de entrada para los residentes pueden ser recibidas en los teléfonos caseros, pero causaría menos confución y menos interrupción si estas llamadas fueran hechas entre las horas de 1:00 pm. y 4:30 pm. horas de visita son de 10:00 am. hasta 8:00 pm. las visitas serán restringidas desfavorablemente si así es indicado en la opinión del doctor del residente y así documentado en el historial clínico.. El fumar en las habitaciones de los residentes está prohibido para ambos residentes y visitantes. los residentes quienes pueden arreglárselas con los materiales del fumar con seguridad pueden fumar en el salón de actividades, y les pedimos a los visitantes el fumar solo en estas áreas también..

 

Hay más, mucho más, pero considero que les he dado suficiente para hacer observaciones.  Cualquier ciego que se respete a sí mismo enfrentado con tales indignantes conglomeraciones de reglamentos insultantes, directivas, requisitos, y restricciones saldría por la puerta tres minutos después de haber llegado.  Por su puesto, la mayoría de ciegos que conozco se resistirían a ir a tal instalación en primer lugar.  Con toda la labor que hemos hecho para cambiar las actitudes públicas, mucha gente aún piensa que los ciegos deberían vivir en hogares segregados, y algunas veces en acilos.  Sobre esta conección yo recientemente recibí la siguiente carta:

 

Estimado señor:

 

Mi madre ha sido legalmente ciega por alrededor de veinte años.  Durante todo ese tiempo ha estado en un acilo en Rochester, Indiana,y ella solo tiene cuarenta y tres años de edad, en todo ese tiempo no ha tenido ningún entrenamiento como los ciegos necesitan, tal como leer el Braille.  El acilo ha sido su único mundo debido a su incapacidad de moberse.  Considero que mi madre necesita ayuda desesperadamente.  Ella necesita ser enseñada cosas que los ciegos necesitan para funcionar en la sociedad.  Ella está demaciado jóven para estar en un acilo.

 

Me pregunto si la Federación Nacional De Ciegos podría ayudar en este asunto.  Yo no tengo dinero ni conocimiento de como ayudarla y me digeron que tal vez usted podría ayudar, ella se quiere salir del acilo.  

 

Cordialmente,

 

veinte años en la vida de una persona es mucho tiempo, (y para esta mujer y muchas otras como ella) esos veinte años son un recuerdo sombrío de infierno retorcido, y desolación, dolor, y falta de oportunidad.  Nosotros en la Federación Nacional De Ciegos estamos organizados para asegurar que folletos, como el publicado por la Comisión Para Ciegos de South Carolina, sean detenidos para no ser escritos, que las instalaciones tales como el Hogar Mary Bryant Home cambien su filosofía o quiebren, y que hombres y mujeres ciegos tengan algo mejor que hacer con sus vidas que ir a acilos a los veinte.  Estamos comprometidos a cambiar actitudes sociales para que los manufactureros no crean que no podemos cuidar nuestras llaves, para que las compañías ya no puedan inpunemente tener la impreción de que somos inútiles y patéticos a menos que tengamos gafas, y para que el público ya no tolere anuncios los cuales explotan el concepto de que somos en particular apropiados para trabajar en la obscuridad.  Tenemos la determinación de educar no solo al público en general sino que también a nuestros compañeros ciegos y a nosotros mismos, y, por su puesto, lo estamos haciendo.

 

El Sábado, 23 de mayo, de este año yo físicamente no salí de Baltimore, pero ese día, (tal como muchas veces lo he hecho,) yo regresé a Notre Dame.  Yo estaba en una tienda de ropa, probándome el mismo sastre que tengo puesto esta noche.  En la coyuntura crítica de la prueba, el vendedor le dijo a la persona vidente que estaba conmigo: "¿Puede quitarle los zapatos?" supongo que no necesito decirles que yo no caminé descalzo a Notre Dame.  Yo remobí mis propios zapatos.

 

Los cambios que estamos haciendo en las actitudes públicas muchas veces parecen lentos y duran tiempo en venir, pero (como el óccido) estos remueben más basura y restos que las llamas de la conflagración.  Desde nuestra fundación en 1940 hemos remobido una cantidad tremenda de basura, alguna por conflagración, y mucha más por continuo óccido. Nosotros también, (aún aquellos de nosotros quienes no hemos estado en Indiana,) continuamos regresando a Notre Dame, pero (afortunadamente,) las visitas se han convertido de muy pocas, a muchas menos.

 

Para aquellos de nosotros quienes somos ciegos, el mundo nos depara más promesa hoy de lo que siempre ha sido en la historia.  No es que los incidentes de la índole que yo he descrito sean más numerosos ahora de lo que eran antes.  Mejor dicho, Es que nos hemos consientizado de aquello y estamos más preparados para tomar acción apropiada.  En otro tiempo eran universales.  Ahora, estos solo son habituales.  Pero desde 1940 ha habido un elemento Nuevo, una nueva fuerza que ha cambiado el equilibrio.  Ustedes saben cual es esa tal como yo lo sé.  Es la Federación Nacional De Ciegos.  Como todos en este salón saben, estamos totalmente organizados, plenamente consientizados acerca de donde es que hemos estado y a donde es que nos dirigimos, absolutamente inparables.

 

No hay poder en la tierra que nos pueda volver atrás o nos detenga en ir el resto del camino hacia la libertad y la ciudadanía de primera clase.  Nosotros lo sabemos; nuestros adversarios lo saben; y el público en general está comenzando a aprenderlo.  Mientras que nos aproximamos al final del ciglo veinte, nuestro ambiente es optimista, y nuestros corazones están gozosos.  Hermanos míos y hermanas mías, ¡marchemos juntos hacia el futuro!                                                                                                     

 


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